lunes, 13 de diciembre de 2010

Crónica ciclista II

























Os recomiendo que mientras leéis esta segunda crónica ciclista le deis al vídeo que encontraréis más abajo, no tiene imágenes, el protagonismo absoluto es de la música que creo que acompaña perfectamente a mi relato.

Hoy fue la segunda vez, el viernes pasado fue la primera, que montaba en bici desde hacía un mes, debido a asuntos que solucionar, preparativos de mi viaje a Argentina, el viaje en sí y una lluvia pertinaz que, hasta hace unos días, no cesaba en Madrid (como en casi en toda España).

El caso es que me vino bien ese descanso bicicletero porque creo que estaba empezando a perder el norte. Me explico. Yo, que hacía la observación en mi primera crónica de que los hombres ciclistas se picaban conmigo, resulta que cuando empecé a coger ritmo, también empecé a picarme... Pero lo mío es todavía más patético porque me piqué con un niño de 11 años... Sí, lo admito, es triste, no se que se apoderó de mí... El caso es que yo iba por el parque del Retiro a un ritmo bastante bueno y veo que un niño me pasa con su cutre-bici y encima miraba hacia atrás para ver por dónde iba yo... grrrr. Lejos de perder la compostura y viendo que me llevaba bastante ventaja le dejé marchar. Seguí mi itinerario habitual y cuando volví por el mismo sitio (debía ser que los padres no le dejaban moverse de esa zona, te aguantas, pequeño diablillo, ñeñeñeñe), el niño cabrito me estaba esperando parado, mirándome desafiante… Con lo cual, caigo en la cuenta de que el impúber había realizado toda una labor de investigación y observación sobre mi persona y mi ruta ciciclista (siempre hago cuatro veces el mismo circuito, soy de costumbres). Así que justo cuando iba a pasar por su lado, él ya empezó a pedalear pero yo dejé que se confiará y permití que me adelantara… Entonces, unos segundos más tarde, ZAS! Empecé a correr con mi bici como alma que lleva el diablo y ni que decir tiene que mordió el polvo que las ruedas de mi bici dejaban tras de sí, jijijiji!!!!

Unos días más tarde, me di cuenta de que estaba empezando a rozar la chifladura cuando, de camino a casa, me piqué con un coche…

Cómo digo, el viernes pasado fue el primer día que montaba en bici después de un mes sin hacerlo… Os podéis imaginar… al cabo de media hora pedaleando a un ritmo de paseo total porque no podía ni con mi alma, mi respiración no era mejor que la de un burro viejo. Al día siguiente fui consciente de lo mucho que habían sufrido mis cuartos traseros… El potosí, milagrosamente, estaba indemne (bendito culotte ciclista!).

Por cierto, me acabo de acordar de que sigo sin tener unas zapatillas apropiadas, así que aprovecho la tesitura para escribir la carta a los Reyes Magos.

Queridos Reyes Magos:

He sido muy buena… Valeeee, “muy” es faltar a la verdad pero no he sido totalmente mala, así que creo que os puedo pedir unas zapatillas de ciclista. Me hace mucha ilusión tenerlas y si pudierais ver ahora mis ojillos de suplica, al estilo del gato con botas en la peli de Shrek, os derretiríais como onzas de chocolate al sol.

Muchas gracias, majos.

Besos y abrazos,

Vida.

Poco más que contar, el carril-bici sigue estando ocupado por todo tipo de objetos y personajes… Estoy segura de que en cuanto vuelva a nevar en Madrid, me toparé con un esquiador en dicho carril. Las palomas siguen sin apartarse de mi camino y vuelan muy cerca de mí, han tomado mi casco como una pista de despegue. Por lo demás, como siempre, pura poesía: los colores ocres, arena y amarillos del otoño, el olor de los eucaliptos, los caminos alfombrados con las hojas secas, la melodía melancólica de un violín, el resplandor de los cisnes al sol, las luces de Navidad…

12 Caricias:

Susana dijo...

Genial la crónica, y mejor aún la música acompañante.... Aún me estoy riendo!

Estoy segura de que los Reyes te dejarán esas zapatillas; con esos ojillos que les has puesto, como para no hacerlo!

Un besazo, guapa!

rimes dijo...

Tienes un blog hermoso, gracias por compartirlo, desde hoy te sigo.
Rimes.

Carmen dijo...

He caído por tu blog vida por casualidad buscando una recetillas y me he encontrado con un blog divertido,hermoso y tierno quizas propio de un corazoncillo enamorado????ayy esa Argentina.......Espero que asi sea y te vaya bien
Te seguiré Gracias por lo que das.
Un besote Mamen

Vida dijo...

Susana, gracias guapa! La musica me pareció muy pedorrilla y divertida, ideal para amenizar mis aventuras en dos ruedas.

Siiiiií! Espero que los Reyes me traigan las zapatillas!!!

Besitos!

Vida dijo...

Rimes, muchas gracias, eres bienvenida y espero quie visites mi blog a menudo.

Un abrazo!

Vida dijo...

Mamen, qué bueno que hayás venido a parar a mi blog! Yo estoy encantada de que pases por aquí. Ay! mi corazoncillo está solitario esperando a mi alma gemela, pero me enamoro todos los días de la vida.

Gracias a tí por visitarme.

Besitos!

Isora dijo...

Vida, qué bueno lo de picarse con ese niño, y lo de las palomas que utilizan tu casco como una pista de despegue, jijiji, tienes mucho arte para contar tus crónicas ciclistas.

Besitos!!!

Vida dijo...

Isora, jajajaja, estoy un poquito loca, ya lo sé! Muchas gracias guapísima!

Besitos!

mária dijo...

Buenísima tu historia, me he reido mucho. He vivido muhcos años al lado del retiro y me sé como es eso.
Mira, te explico...al lado de un coche...tienes todas las de perder, sigue probando con los niños, cuanto más pequeños mejor. Jejeje.
Besos.

Vida dijo...

María, jajajajaja! Siiiií, los de los coches ya lo descarté, me mola más lo de ganar a los niños y, cómo bien dices, cuanto más pequeños mejor, jajajaja, abusona total, ñeñeñeñe!

Raquel dijo...

uhmmm, sigo aprendiendo de ti, tengo mi bici de Miguel Indurain, de cuando era pequeña, en el taller, pa que me la arreglen, yo también pienso ser la más veloz!! como tú! jiji.

Vida dijo...

Raquel, así se hace!!! Aunque tengas que retar a los más enanos y enclenques, todo vale con tal de ganarrrrr, jajajaja!

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