viernes, 12 de abril de 2013

Raras cosas de belleza extraña

Con el alba eché mi red al mar, y robé al abismo oscuro raras cosas de belleza extraña. Unas brillaban como sonrisas, otras lucían como lágrimas, y alguna se sonrojaba como las mejillas de una novia.

Cuando volvía con mi tesoro, mi amor estaba en su jardín, deshojando, ociosa, una flor. Dudé un instante, arrojé a sus pies cuanto el fondo del mar me había dado, y esperé silencioso. Ella lo fue mirando todo, y decía: "¿Para qué pueden servir cosas tan raras?" Bajé la cabeza avergonzado y pensé: "Verdaderamente que estas cosas no me han costado ni esfuerzo ni dinero. No, no son regalos dignos de ella..." Y toda la noche las estuve tirando, una a una, a la calle.

A la mañana pasaron unos viajeros. Recogieron mi tesoro y se lo llevaron a tierras lejanas.

El jardinero
Rabindranaz Tagore

2 Caricias:

O.K. BÖHRER dijo...

Aaaaah (suave)

Yolanda Vida dijo...

Ohhhh! (más suave) ;)

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