miércoles, 3 de abril de 2013

De tristezas y otras emociones

He leído que las emociones existen por tres motivos fundamentalmente: el biológico-físico, el mental y el espiritual. En realidad no me interesa saber tanto la razón de su existencia como su "manejo" por decirlo de alguna manera, especialmente las consideradas negativas porque son las que nos hacen "pupa". Las emociones, como la tristeza, son reacciones a circunstancias particulares tan dispares y tan lejos de nuestro control como pueden ser por ejemplo los cambios hormonales (en el caso de las mujeres), días de lluvia, rupturas y pérdidas ya sean materiales o de seres queridos... He llegado a sentirme culpable por estar triste y baja de ánimo (a pesar de que todo iba mal) porque sé las consecuencias de permanecer durante un tiempo en ese estado de melancolía: baja nuestro nivel de vibración y de energía y todo parece empeorar, enfermamos física y mentalmente, atraemos cosas negativas, y lo que comenzó como una simple tristeza puede convertirse en algo más grave como es una depresión. Con esto no quiero decir que no debamos experimentar las emociones negativas, como seres humanos tenemos ese privilegio, el hecho es que debemos ser conscientes de como sentirlas y de las consecuencias, así pues entramos en el terreno de lo que se denomina inteligencia emocional. He comprendido que no he de sentirme mal por experimentar la tristeza sobre todo si fue provocada por circunstancias que no son amables precisamente, que he de aceptar y observar pero también he comprendido que no debo regodearme y darle más tiempo del necesario, incrementando mi nivel de energía y siendo positiva para sentirme mejor y atraer cositas buenas. Por lo tanto el esquema sería: Aceptación (no sentirme mal por experimentar dicha emoción) - Observación (analizar el motivo de experimentar dicha emoción y sus consecuencias) - Reacción (superación, búsqueda de soluciones, aumento de energía y positivismo).

2 Caricias:

O.K. BÖHRER dijo...

Cuando la vida aprieta, ¿qué tal contar con un interruptor de desconexión temporal?

Y en ese intervalo, regalarse.

¿Seríamos capaces de gestionar eso?

Yolanda Vida dijo...

Me temo que no hay interruptores, lo que hay es la meditación que nos desconecta de los pensamientos y nos lleva hacia las soluciones. Tenemos que regalarnos siempre, sean cuales sean las circunstancias... En cuanto alas emociones, nos las dieron para que las experimentaramos, hagamoslo!

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