miércoles, 27 de mayo de 2009

El reloj parado



















Sigo buscando mi lugar en el mundo, siento que no he encontrado todavía mi vocación, estoy dando tumbos y ando muy perdida. Sigo buscando pero ni siquiera se por dónde empezar. ¿averiguaré algún día para qué he venido a este mundo? Es como si tuviera muchos talentos pero en ninguno destaco especialmente. Salto de un trabajo a otro con temporadas de inactividad. Cuando empiezo a pensar que soy una completa inútil por no haber encontrado aún a que dedicarme en la vida recuerdo un fragmento de un libro de Pablo Cohelo, "Brida":

"Era domingo y estaba la familia reunida comiendo en casa de su abuela. Ella ya debía tener unos catorce años y estaba quejándose de que no conseguía hacer determinado trabajo para la escuela porque todo lo que empezaba a hacer terminaba mal.

-Quizá estos fracasos te esten enseñando algo- dijo su padre. Pero Brida insistía en que no; que ella habia entrado por un camino equivocado, y ahora no había mas remedio.

El padre la tomo de la mano y fueron hasta la sala donde la abuela acostumbraba a ver la televisión. Había allí un gran reloj de pie, antiguo, que estaba parado desde hacía muchos años por falta de piezas.

-No existe nada completamente errado en el mundo, hija mía - dijo el padre, mirando el reloj-. Hasta un reloj parado consigue estar acertado dos veces al día."

3 Caricias:

Susana dijo...

Estoy segura de muy pocas cosas, Vida, pero hay algo de lo que no dudo, y es que tod@s acabamos por encontrar nuestro camino. A buen seguro que el tuyo está a la vuelta de la esquina, si es que no está ya delante mismo de ti. Entretanto siempre puedes seguir regalándonos joyitas como ésta ;)

Abrazos, cargados de paciencia.

Juan M Megias dijo...

Sin duda alguna,a todos nos cuesta encontrar nuestro camino.Pero solo cuando llega esa luz que nos guie por el sendero de nuestra vida,es cuando nos daremos cuenta de nuestro destino en ella.La esperanza por encontrar esa luz debe ser inexorable,ya que tarde o temprano se revelara ante nosotros.Por lo que la mejor medicina para superar esa espera es con una sonrisa,y con este abrazo fuerte que te mando.Sigue asi,pronto te daras cuenta.....

Vida dijo...

Vaya... Gracias Susana, gracias Juan. Me habéis alegrado el día con vuestras amables palabras. No sabéis cuanto bien me hace leeros, es como sentir la caricia de un ángel: muy reconfortante. Seguiré esperando esa luz que ilumine mi camino con un sonrisa y toneladas de paciencia.

Un abrazo para los dos.

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