martes, 8 de junio de 2010

Lluvia

























Llueve en Madrid. He cogido mi paraguas de mariposas y he caminado por las calles mojadas bajo una fina lluvia, no me ha importado que se mojaran mis zapatos de princesa. Todo estaba envuelto en ese olor tan particular de una lluvia tardía después de varios días de calor.

Y mientras caminaba, pensaba… pensaba que la lluvia enriquece la tierra y da de beber a las plantas, haciendo que éstas se vuelvan más cariñosas y crezcan. Pensaba que mis lágrimas alivian mi alma haciéndome sentir mejor. Pensaba que si estoy tranquila y en paz cosecharé los frutos de mi árbol interior. Pensaba en el que ha de llegar… Pensaba en mi nevera vacía y en mi pereza para ir a llenarla.

Ahora, en casa, mis zapatos de princesa están mojados y mi nevera sigue vacía pero estoy soñando y sé que el universo me ve.

10 Caricias:

mária dijo...

Deliciosa la lluvia que ha refrescado y limpiado. Ahora se respira de otra manera. Yo tambien he pensado algo parecido, pero sin palabras. Y no tengo dudas de que el universo nos ve.
Besos.

Patri dijo...

Buenos días Bruji!! :D hay, no me gusta que estés tan triste!! A si que tienes que animarte!! Y llena la nevera de una vez!!! que se piensa mejor con la nevera llena... o era con el estómago?? :-P JAJAJAJA

Y si no te doy otra alternativa para "llenar" la nevera. A lo mejor te interesa más ;-)

Atiendeeee a la historia:

LA NEVERA:
Tres hombres llegan simultáneamente a las puertas del cielo. San Pedro sale y les dice:

- Tenemos malas noticias para dos de ustedes; estamos teniendo problemas en nuestra área de admisiones y solo puedo dejar entrar a uno de los tres esta semana. Los otros dos bajarán al infierno a sufrir atroces torturas durante unos días. Lamentablemente no puedo hacer otra cosa.

San Pedro continuó explicando:

- La persona que cuente la mejor historia de como murió será la que pueda entrar en el cielo hoy.

Los tres hombres asintieron. San Pedro los hace pasar de uno en uno a su oficina, para que los otros no escuchasen la historia y mejorasen la suya con algún adorno...

El primer hombre pasó y empezó a relatar:

Yo sabía que mi mujer me estaba engañando, así que intenté llegar a media mañana a casa... Subí los 25 pisos del edificio por la escalera, para no hacer ruido con el ascensor... abrí la puerta de mi apartamento y allí estaba ella, la muy desgraciada... totalmente desnuda en el suelo...

Sabía que la había agarrado. Corrí por todo el apartamento en busca de su amante; arriba, abajo, debajo de la cama, en todos los armarios... ¡Nada!

Estaba a punto de pedirle disculpas por ser tan mal pensado y mientras ella me decía que siempre hacía gimnasia desnuda, oí unos ruidos en la ventana... scratch, scratch, scratch... Abrí la ventana y allí estaba el desgraciado, colgando de la cornisa.

Agarré mi bate de beisbol y le di en la cabeza. Vi como se caía, pero tuvo suerte y aterrizó en un montón de maleza. ¡Se estaba moviendo!

Desesperado porque se me escapaba, agarré la nevera y la llevé hasta la ventana. Con gran esfuerzo la pude poner encima de la cornisa y, al empujarla, se me enganchó la camisa, por lo que caí con la nevera y encontré mi muerte. Al menos estoy feliz porque aniquilé al amante de mi esposa...

San Pedro no podía imaginarse historia más increíble cuando hizo pasar al segundo hombre:

Bueno, yo soy un limpiador de ventanas. Yo estaba haciendo tranquilamente mi trabajo en un piso alto cuando una de las cuerdas repentinamente se rompió. Me agarré de la plataforma pero se me fueron resbalando las manos hasta que caí al vacío. Levanté las manos pensando en mi muerte y esperando que Dios me recogiera. Afortunadamente logré amarrarme de una de las cornisas del edificio. ¡¡¡Estaba salvado!!!

Estaba dando gracias a Dios e intentando que la gente que estaba dentro del edificio me salvara definitivamente. Empecé a rascar en la ventana cuando... ¡Un hombre la abrió y me pegó un tremendo golpe con un bate de béisbol! Caí al vacío otra vez, maldiciendo a esa mala persona cuando mi ángel de la guarda me permitió seguir viviendo, poniendo un montón de maleza justo bajo mi caída.

Cuando conseguí abrir los ojos para agradecer a Dios tanta fortuna, una nevera estaba cayendo encima mio. Sin duda era mi destino y así encontré la muerte.

San Pedro estaba estupefacto. Hizo pasar al último hombre y le dice:

- Hijo, más vale que tengas una muy buena historia porque
las dos anteriores... ¡Realmente son increibles!

Así, el último hombre lo miró y comenzó...

OK, para hacerlo breve, imagínate esto que voy a contarte, empieza así:

Yo, en pelotas, escondido en una nevera...

Un besi Bruji :-D

*Amigas* dijo...

Hola vida, hay un tiempo para sembrar, otro para recoger..., a veces nos precipitamos o deseamos algo para lo que no estamos preparad@s, "no es el momento". Destaco la frase: " Pensaba que si estoy tranquila y en paz, cosecharé los frutos de mi árbol interior".
Un abrazo, Ro.

Vida dijo...

María, sí, la lluvia refresca, deja el aire limpio y respirable. Es una bendición, sobre todo en las grandes ciudades llenas de polución. A mí la lluvia me relaja y me hace pensar.

Un besito, guapa!

Vida dijo...

Patrix, guapo, JAJAJAJA, que chistes me cuentas, jijijiji, gracias por hacerme reir.
Pero ¿sabes? no estoy triste, sólo pensativa... Por cierto, acabo de llenar la nevera si no estuvieras tan lejos te invitaba a cenar, sin colesterol, eso sí, por aquello de tu dieta.

Un besi.

Vida dijo...

Hola Ro, tienes razón, es que tengo poca paciencia y, a veces, no sé por qué, menos aún, pero he buscado las respuestas dentro de mí y sé que tengo que calmarme y relajarme.

Un beso.

Isora dijo...

Vida, te imagino y te veo llegando a tu casa tras tu paseo, con tus zapatos de princesa mojados y tus ojos aún brillosos por culpa de alguna lágrima derramada, pero te imagino con tu cara relajada y tranquila... Te pones cómoda y te echas en tu sofá abrigándote quizás con esa manta que tanto te gusta utilizar, y te sientes viva, feliz.
Tu paseo te ha hecho meditar, llorar, pensar, pero te ha ayudado a sentir, a estar contigo misma, a disfrutar de esa lluvia y de toda la vida que da.

Y sigo imaginando... y te imagino ahora cenando y disfrutando de esa nevera hoy llena.
Besos encanto. Te veo.

Vida dijo...

Isora, guapísima, mis zapatos de princesa, al igual que mis ojos, ya están secos. Mi nevera, al igual que mi barriga, ya están llenas.

Ahora estoy en mi sofa, bajo mi mantita, disfrutando de mis ojos limpios de lágrimas y de mi estómago repleto de cosas ricas de comer.

Has imaginado, y todo lo que imginaste se hizo realidad. Eres un ángel.

Un besito.

P.D: Espero que te encuentres mejor, el dolor desaparecerá muy pronto...

Elchiado dijo...

A mí la lluvia también me da mucho que pensar. Suerte que ella sabe limpiar interiores como nadie.
Besos

Vida dijo...

Elchiado, sí, la lluvia limpia por dentro y por fuera y hace relucir nuestros pensamientos.

Un beso.

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