jueves, 18 de febrero de 2010

Apego























Dicen los budistas que una de las causas del sufrimiento es el apego. Aseguran que las cosas, las personas, las relaciones, etc., son transitorias. Si nos resistimos al cambio y no soltamos aquello que se tiene que ir, sufrimos. Y además de sufrir, nos cerramos a todo aquello que ha de venir.

El apego es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona, no es posible ser feliz. Por tanto, no nos debe sorprender que tu mente diga: “No puedo ser feliz si no tengo tal o cual cosa, o si tal persona no está conmigo”. De este modo, no puedes ser feliz si tal persona no te ama, si no tienes un trabajo seguro, si no le das seguridad a tu futuro, si estás solo, si no tienes un cuerpo perfecto, si los otros actúan de una manera determinada…

Todo esto es falso. No hay un solo momento en tu vida en que no tengas cuanto necesitas para encontrarte bien contigo mismo. Todas las cosas a las que te apegas y sin las que estas convencido que no puedes ser feliz, son simplemente tus motivos de angustias. Lo que te hace feliz no es la situación que te rodea, sino los pensamientos que hay en tu mente.

El apego es un estado emocional que tiene dos puntas, una positiva y otra negativa. La positiva es un estado de placer y la emoción que sientes cuando logras aquello a que estás apegado. La negativa es la sensación de amenaza y la tensión que lo acompañan, lo que te hace vulnerable al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer daño a tu paz interior.

Si no se consigue el objeto del apego, origina infelicidad, y si se lo consigue solo produce un instante de placer seguido de la preocupación y el temor de perderlo. ¿Podemos ganar la batalla contra los apegos? Desde luego que sí, renunciando a ellos. Cambiando de programación.

El amor solo puede existir en libertad. Elige entre al apego y la felicidad. Lo que necesitas no es renunciar, sino comprender, tomar conciencia. Si tus apegos te han ocasionado sufrimiento, esa es una gran ayuda para comprender, y si alguna vez experimentaste el sentimiento de libertad te será útil recordarlo.

En la medida que te sorprendas apegado, condicionado a algo y que no puedes liberarte de ello, debes empezar a liberarte de esa atadura para no darle cabida al sufrimiento que es muy penoso y origina el empobrecimiento del alma.

3 Caricias:

Patri dijo...

Hola Vida!! ;-)

Me ha gustado mucho la explicación del apego. Ese mal hábito que adquirimos para relacionarnos con lo que nos rodea... Me quedo sobretodo con estas dos frases: "Lo que te hace feliz no es la situación que te rodea, sino los pensamientos que hay en tu mente." y "lo que necesitas no es renunciar, sino comprender, tomar conciencia..." Necesitamos tomar conciencia, una revolución de la conciencia. Como decía Krishnamurti hace ya unos cuantos años... http://www.youtube.com/watch?v=Iv_Bfnaqn_E Y de la segunda frase podemos sacar la conclusión de que si tu forma de pensar de puede hacer feliz o desdichado, en cierto modo la forma que tenemos de pensar crea el mundo en el que vivimos, crea la realidad que percibimos. La física cuántica empieza a tener en consideración esta posibilidad de forma bastante seria...

Si tienes tiempo me gustaría que vieras esta entrevista, a ver qué te parece este hombre y lo que dice: http://www.youtube.com/watch?v=ABVFgnsBkQU (El zen de las estrellas)

Pasa un buen día ;)

besos

Petu

Patri dijo...

Disculpa, me refería a la primera frase en el comentario pensamiento=realidad... A veces parece que en lugar de una persona parezco una ameba jajajaj soy muy despistado jajaja :P

Vida dijo...

Hola Petu, ay! que despistadillo andas últimamente... donde tendrás la cabeza... jeje...

Me alegro mucho de que te haya gustado la entrada, al final siempre es la misma conclusión: somos responsables de nuestra felicidad, y lo somos con nuestra actitud ante la vida y a través de nuestros pensamientos.

En cuanto al vídeo que me comentas todavía no lo he visto pero cuando lo vea te daré mi opinión en privado.

Que tengas tú también un buen día, Petunet.

Bicos.

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