lunes, 22 de febrero de 2010

Algunas reflexiones sobre eso que llaman amor























Yo no sé amar a medias, ¿acaso se puede? Me entrego totalmente cuando lo hago, soy intensa y así es como concibo yo que ha de vivirse el amor: con entrega y pasión.

Tampoco se amar a escondidas ¿por qué hacerlo? No se ha de ocultar la vivencia de un amor como no se oculta la vivencia de una amistad.

No me gusta ser compartida ni compartir en una relación ¿Qué es un triángulo? Para mí, uno más uno es la ecuación perfecta en el amor.

El amor es incondicional, fluye. Ser egoísta en el amor ¿no es una contradicción?

Quien me ame, estará dispuesto a compartir la vida conmigo y no a regalarme las sobras de su tiempo. No quiero ser la última después de una larga lista de personas y de cosas para hacer.

No me cierro puertas pero hay puertas que se cierran solas cuando se sabe lo que hay detrás de ellas. Si me encontrase con dos caminos, uno con un final incierto y otro con un final cierto pero que no deseo ¿qué camino escogerías tú en mi lugar? Está claro ¿verdad?

9 Caricias:

Susana dijo...

Claro, clarísimo, Vida.

Tengo una frase (cosecha de mi hermana mayor) que dice así: "yo no soy celosa, lo que soy es egoísta".

No soy persona capaz de engañar a mi pareja, ni de poder perdonar que la mía me engañase. Aunque quién sabe, tal vez sea más fácil decirlo que hacerlo (lo de perdonar una infidelidad).

En cuanto al amor, hace no mucho en otro de los blogs que sigo hablaban del tema, y ya dejé allí mi opinión. Decía que amar a alguien implica confianza total (en ambas direcciones), poder reír juntos, compartir unas aficiones, al tiempo que mantener las que no lo son.

Opino también como tú cuando dices que cuando amas lo haces por completo. No me considero persona de medias tintas; cuando siento algo lo siento hasta las últimas consecuencias. Siento al máximo lo bueno, pero también lo malo, y procuro ser consecuente con mis decisiones, aunque unas veces cueste más que otras.

En estos momentos no tengo ninguna relación de pareja, pero he dejado de necesitarlo. He decidido que buscar alguien con quien compartir mi vida, mi casa.... no va a ser el motor de mi vida; al fin y al cabo hay otras muchas cosas mucho más importantes. Eso sí, si llega el hombre de mi vida, tampoco le haré un feo (en ello estamos).

En fin, siento el rollo, pero ha salido así, sin más.

Un besote, guapa!

Vida dijo...

Susana, de rollo nada, me encantan tus comentarios y más si son largos como este porque sé que se trata de tu opinión sincera y aunténtica, como tú eres. Y no sabes cuanto te agradezco que hayas comentado esta entrada porque veo que me entiendes a la perfección y piensas muy parecido a mí con lo que es muy fácil hablar contigo porque captas la esencia de las cosas que quiero transmitir a la primera.
Yo tampoco tengo ninguna relación de pareja en estos momentos. Cada instante de mi vida es precioso y son preciosas las personas y las cosas que forman parte de ella. Mi corazón está abierto a encontrar a esa persona especial, al hombre de mi vida, como tú dices, pero sin obsesiones ni búsquedas obstinadas, simplemente dejando que fluya. ¿Ves? Yo también te comprendo y entiendo lo que quieres decir.

Un besazo, guapísima.

Susana dijo...

Aisssss.... ¿¿¿Dónde está el sonrojo por aquí???
En el fondo tienes razón, y pensamos bastante parecido. No sólo en lo que hablas en esta última entrada, sino en otras muchas cosas. Tampoco creo que sea complicado entenderte; dejas las cosas bastante claras, te expresas bien (y bonito, además).
Por lo que veo estamos en la misma situación en cuanto a esperar, a dejar que las situaciones vayan pasando conforme deban pasar, sin obsesionarse.

Pero como tampoco es cuestión de soltar otra parrafada como la de ayer, lo dejo estar aquí. Otro rato más.

Abrazotes repetidos!

Vida dijo...

Ay! Susanita, pero que linda eres!
Acudiendo, una vez más, a nuestro amigo Paulo Coehlo, diré:
"El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mísmos; nosotros lo despertamos. Pero para que despierte necesitamos del otro".

Un gran abrazo.

Susana dijo...

Sólo diré una cosa: qué grande, Coelho!
Abrazos pretos.

Raquel dijo...

yo estoy deacuerdo con todas tus entradas y reflexiones, no puedo opinar porque opino lo mismo y así lo intento vivir. Agradezco que me recuerdes cosas de mí misma.

Vida dijo...

Raquel, me parece muy importante tener unas opiniones, creencias, valores, ideas... e intentar vivir conforme a todo eso. Vosotros también me recordáis cosas muy importantes a mí, y que a veces se me olvidan porque, como ya comenté en una ocasión, en algunos momentos parezco tener memoria de pez. Gracias.

También me parece fundamental saber y tener muy claro lo que uno no quiere o desea.

Un abrazo.

Amigas dijo...

¡Hola Vida!, hace días que leí tu entrada pero no eran los mejores momentos para hacer un comentario, hoy sí. En una ocasión un amigo me dijo: tu buscas a un hombre con un cierto nivel de entendimiento, un hombre que te de espacio dentro de la relación, que sea afectivo pero no pegajoso, que no se erija protector porque eso te hace sentir relegada, en cambio deseas un compañero, un socio, un igual... tiene razón y sobre todo, alguien que no se sienta inferior por mis avances, ni que piense que porque disfruto de actividades y de momentos en los que él no está, lo quiero menos... adjunto un fragmento del libro "Ser mujer un viaje heroico" de Maureen Murdock: Las mujeres viven una búsqueda hoy día en nuestra cultura. Es la búsqueda del abrazo a su naturaleza femenina, de aprender a valorarse como mujeres y a curar la herida de lo femenino. Todo va encaminado hacia la eficacia, hacia escalar académica o profesionalmente, hacia lograr prestigio y también a sentirse con poder en el mundo. Algunas mujeres actúan de forma dependiente, para reforzar el ego de su compañero o para protegerle. Existe una regla tácita de la relación, según la cual, la mujer ha de ser débil para que el marido sea fuerte. El mito del amor romántico nos hace presa de falsas nociones de realización: "Si encuentro al hombre adecauado seré feliz", "no tendré que averiguar lo que yo quiero hacer, pues puedo vivir su vida". Los hombres cumplen la expectativa social de tomar a cargo a la mujer y evitarle tener que abrirse su propio camino. Con su promesa de completarla y protegerla, perpetúan la creencia de que ella no necesita emprender un viaje heroico, matarán a los dragones por ella. Cuando una mujer se libera de la creencia de que su realización depende de un hombre, puede encontrar un compañero que sea un igual, y disfrutar de un verdadero amor romántico.
Hasta la próxima. Ro

Vida dijo...

Ro, eso es! Magnífico comentario y magnífico fragmento el que has incluido. No me atrevo a añadir mucho más.
En una entrada anterior titulada "Memoria de pez" de este blog, señalo que: "no quiero una media naranja que supla mis carencias o deficiencias sino una naranja entera con su propia visión del mundo que esté dispuesto a compartir la vida conmigo".
Las mujeres somos jaguares (panteras), bellas y elegantes pero al mismo tiempo fuertes y decididas, nosotras conseguimos nuestros alimentos y nos defendemos de los "dragones".

Un abrazo

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