
Querida alma gemela,
Llevo mucho tiempo esperándote, y aunque hubo algunos que compartieron momentos de mi vida, ellos no eran tú. Cómo no sé dónde encontrarte, he pensado escribirte esta carta y colocarla en mi blog, confiando en que uses habitualmente las nueva tecnologías y un día te dé por pasar por aquí y me reconozcas como tu otra mitad.
Anhelo tu presencia y pienso mucho en ti. Todas las mañanas al despertarme le pido al universo, a la energía vital, a mis ángeles custodios, a los guías, a los maestros, al amor universal… a Dios, encontrarte. Y me pregunto dónde estarás, cómo serás, qué estarás haciendo y si eres consciente de que existo y de si también piensas en mí. Esto último me gustaría mucho ¿sabes?
No puedo imaginarte físicamente pero si puedo ver mucha luz y mucho amor cuando te pienso. Y así estoy, a la espera de encontrarte. Bueno, es una espera-búsqueda, porque te espero pero también te busco. Te mando señales con la fuerza de mi corazón, confiando en que esas vibraciones te lleguen allá donde estés. A veces también me da por pensar que quizás estés más cerca de lo que pienso, o demasiado lejos, o que has pasado por mi lado y no nos hemos reconocido… esto me inquieta bastante. Pero enseguida le ordeno a estos pensamientos inquietantes que se larguen con viento fresco.
Mientras, seguiré soñando contigo y me imaginaré que voy dejando tras de mí, al caminar, piedrecitas de colores brillantes y diamantes imaginarios que sólo tú puedes ver (como hicieron Hansel y Gretel con los guijarros y las miguitas de pan) y así podrás seguir el rastro que te llevará a mí.
P.D: "Cualquiera quién seas mi alma gemela, quiero que sepas que te amo, te respeto, te quiero y te estoy esperando”.



















