
El otro día, mi sobrina de cuatro años, al levantarse, tuvo un pensamiento que no le agradaba entonces la niña dándose pequeños toquecitos en la cabeza dijo: "pensamiento vete" y el pensamiento respondió: "no quiero irme". La pequeña insistió: "pensamiento vete, vete". Y el pensamiento se esfumó.
¿Quién no ha tenido pensamientos dolorosos, negativos, de temor... pensamientos en los que nos sentimos muy pequeños e infravalorados, pensamientos que nos hacen infelices, que nos dan miedo y nos hacen sufrir? Y resulta que la solución para deshacernos de dichos pensamientos la ha encontrado una niña de cuatro años: es tan sencillo como ordenar a esos pensamientos que se vayan.