
Soy de la opinión de que los cambios son para mejorar, al menos yo siempre los he sentido así. Cierto es que al principio descolocan un poco porque nos saca de nuestra realidad habitual, de la comodidad de lo conocido. Pero también tienen un componente de ilusión, de excitación ante lo nuevo y lo diferente, de descubrir, de adaptarse y de aprender.
Mañana empiezo en un trabajo nuevo y estoy ilusionada, con muchas ganas de implicarme y de dar lo mejor de mí.
También estoy decidiendo si estoy besando a un sapo o a un príncipe disfrazado de sapo que tiene miedo de mostrar su verdadero ser y de enamorarse. En cualquier caso, no pararé hasta llegar al fondo del asunto. No me rendiré. Veo demasiado potencial como para hacerlo.
Aquí os dejo otro fragmento de "A orillas del río Piedra me senté y lloré" de Paulo Coelho:
El amor es siempre nuevo. No importa que amemos una, dos, diez veces en la vida: siempre estamos ante una situación que no conocemos. El amor puede llevarnos al infierno o al paraíso, pero siempre nos lleva a algún sitio. Es necesario aceptarlo, pues es el alimento de nuestra existencia. Si nos negamos, moriremos de hambre viendo las ramas del árbol de la vida cargadas, sin coraje para estirar la mano y agarrar los frutos. Es necesario buscar el amor donde esté, aunque eso signifique horas, días, semanas de decepción y tristeza.
Porque en el momento en que salimos en busca del amor, el amor también sale a nuestro encuentro.
Y nos salva.


















