
Decir adiós no es fácil. A veces es muy triste, las despedidas suelen serlo. Pero en otras ocasiones supone además un alivio... Esto sucede cuando despides de tu vida a alguien que te causaba dolor y que no estaba dispuesto más que a darte las sobras, entonces dices adiós con agradecimiento por haber formado parte de tu vida, por los buenos momentos y porque has aprendido lecciones; y aunque pensabas que estarías muy triste y que le echarías de menos, mágicamente descubres que te encuentras mejor, con más energía y alegría, que recuperas el equilibrio interior y que tu luz brilla con más fuerza.
A tí, que te he dicho recientemente adiós, te dedico esta canción:
"Me voy" de Julieta Venegas