
De vez en cuando decido "carpe-diemear", sí, cometer alguna pequeña locura, salirme de mi rutina o actuar por impulsos sin pensar demasiado en ello, aprovechando el momento de una manera casi infantil. Pero reconozco que no es lo habitual en mí y suelo meditar demasiado sobre todas las cosas y también postergarlas, a veces, hasta el olvido (especialmente cuando hace tantísimo calor, que es cuando más me aplatano). Todo acto tiene su consecuencia, me digo, así que será mejor que pienses antes de actuar... También me busco mil excusas para dilatar el momento o para no hacer nada. El caso es que cuando exprimo la vida como a un limón por lo general me da una dulce y deliciosa limonada. Pero después de alguna emoción, de vez en cuando, suelo volver al redil, a mi rutina tranquila y a perder el tiempo o, al menos, a no aprovecharlo ¿por qué lo hare? ¿es pura vaguería, miedo, inseguridad...? Sólo se que la sensación de perder el tiempo es una sensación espantosa.